Enero 2026: Por qué es el punto de partida para la protección de datos
Por Nazly Borrero Vásquez / Mtra. en Ciberseguridad.
Para empresarios y pymes en México, hablar de protección de datos personales ya no es un tema lejano ni exclusivo de grandes corporativos. Es una realidad diaria que atraviesa ventas, marketing, recursos humanos, operaciones y relaciones con clientes. Enero de 2026 se presenta como un momento clave para reorganizar procesos, revisar decisiones pasadas y actualizar políticas internas que, en muchos casos, han quedado rezagadas frente a la velocidad con la que evoluciona el entorno digital.
Más que un mes simbólico, enero debe asumirse como el inicio de un ciclo continuo de orden, prevención y cumplimiento. Esperar a que surja una inspección, una queja o un incidente de seguridad suele ser la forma más costosa de enfrentar la protección de datos personales. Las empresas que actúan desde ahora no solo reducen riesgos, también fortalecen su posición frente a clientes, proveedores y autoridades.
Los datos personales como parte del corazón del negocio
Toda empresa mexicana, sin importar su tamaño o sector, maneja datos personales. Desde una pyme familiar hasta una startup tecnológica o una empresa de servicios profesionales, todas recopilan información de personas físicas: nombres, teléfonos, correos electrónicos, direcciones, datos fiscales, información laboral, historiales de compra o preferencias de consumo.
En muchos casos, esta información se encuentra dispersa en hojas de cálculo, correos electrónicos, plataformas en la nube, aplicaciones de mensajería y sistemas contratados a terceros. El crecimiento del negocio suele ir más rápido que el orden interno, y con el tiempo se pierde claridad sobre quién tiene acceso a los datos, para qué se usan y cuánto tiempo se conservan.
Falta de actualización de políticas internas
Muchas empresas cuentan con avisos de privacidad elaborados hace años, copiados de plantillas genéricas o creados cuando el negocio era muy distinto al actual. Nuevos servicios, canales digitales y herramientas tecnológicas suelen incorporarse sin actualizar estos documentos.
Desorden operativo
El uso simultáneo de múltiples plataformas como CRM, sistemas de facturación, herramientas de marketing, servicios en la nube que genera duplicidad de información y puntos vulnerables que no siempre se identifican a tiempo.
Escasa capacitación del personal
Los errores humanos siguen siendo una de las principales causas de incidentes relacionados con datos personales. Envíos incorrectos de información, contraseñas compartidas, dispositivos sin protección o uso de redes inseguras son prácticas comunes cuando no existe formación continua.
Proveedores sin controles adecuados
Las pymes suelen apoyarse en terceros para reducir costos y agilizar procesos. Sin embargo, no siempre se revisa si estos proveedores cumplen con la legislación mexicana en materia de protección de datos personales.
El marco legal mexicano: una responsabilidad permanente
En México, la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares (LFPDPPP) y su reglamento establecen obligaciones claras para las empresas que tratan datos personales. Esta normativa no distingue entre grandes corporaciones y pequeños negocios: aplica a cualquier persona física o moral que maneje información de personas identificadas o identificables.
Entre los elementos más importantes que las empresas deben considerar se encuentran:
- Contar con un aviso de privacidad claro, accesible y actualizado.
- Obtener el consentimiento del titular cuando sea necesario.
- Usar los datos únicamente para las finalidades informadas.
- Implementar medidas de seguridad administrativas, técnicas y físicas.
- Atender los derechos ARCO (Acceso, Rectificación, Cancelación y Oposición).
- Establecer procedimientos para responder ante incidentes de seguridad.
Enero de 2026 es un buen momento para revisar si estas obligaciones se están cumpliendo en la práctica y no solo en el papel.
Cumplimiento como proceso, no como trámite
Uno de los errores más comunes es tratar la protección de datos como un requisito que se atiende una sola vez. El cumplimiento real es dinámico y debe ajustarse conforme cambian los procesos, la tecnología y el propio negocio.
Reorganizar desde ahora
Las empresas que aprovechan el inicio del año para ordenar su información tienen una ventaja significativa. Esto implica revisar bases de datos, depurar información innecesaria, definir responsables internos y establecer controles claros de acceso.
Actualizar políticas y avisos de privacidad
No se trata solo de cambiar fechas o nombres, sino de alinear estos documentos con la realidad actual de la empresa. Nuevos canales digitales, campañas publicitarias, programas de lealtad o servicios en línea deben reflejarse en las políticas de protección de datos.
Integrar la protección de datos en los procesos diarios
Desde la contratación de personal hasta la atención a clientes, la protección de datos debe formar parte natural de las operaciones. Esto reduce improvisaciones y errores cuando surgen situaciones imprevistas.
Enero como punto de partida, no como límite
Esperar a “más adelante” suele convertirse en dejar todo para el último momento. La experiencia demuestra que las empresas que actúan de forma reactiva suelen enfrentar mayores costos, estrés operativo y desgaste reputacional.
Comenzar en enero permite:
- Planificar acciones de forma gradual durante el año.
- Asignar presupuestos de manera ordenada.
- Capacitar al personal sin presiones.
- Corregir fallas antes de que se conviertan en problemas mayores.
- Adaptarse con mayor facilidad a cambios regulatorios o tecnológicos.
La protección de datos no es un proyecto de corto plazo, sino una práctica que acompaña el crecimiento del negocio.
La confianza como activo empresarial
En un mercado cada vez más competitivo, la confianza se ha convertido en un factor decisivo. Los clientes quieren saber qué hacen las empresas con su información y cómo la protegen. Las pymes que comunican de forma clara y transparente sus prácticas generan relaciones más sólidas y duraderas.
Además, un manejo ordenado de los datos mejora la eficiencia interna. Menos información innecesaria, procesos claros y responsabilidades definidas facilitan la toma de decisiones y reducen errores operativos.
El rol del liderazgo empresarial
La protección de datos personales no debe delegarse únicamente al área legal o de sistemas. Requiere el compromiso directo de los líderes del negocio. Cuando la dirección entiende el impacto de los datos en la continuidad y reputación de la empresa, el resto de la organización sigue ese camino.
Un liderazgo consciente impulsa:
- La adopción de buenas prácticas desde el inicio.
- La inversión adecuada en seguridad y capacitación.
- La exigencia de cumplimiento a proveedores y aliados.
- Una cultura organizacional orientada al respeto de la información personal.
Enero de 2026 marca el inicio de un nuevo ciclo para las empresas mexicanas. No se trata de cumplir por presión externa, sino de asumir que los datos personales forman parte esencial del negocio y deben gestionarse con responsabilidad.
Las pymes y empresarios que comienzan desde ahora a reorganizar procesos, actualizar políticas y fortalecer su cultura interna estarán mejor preparados para enfrentar los desafíos del entorno digital. Proteger los datos personales es, en el fondo, proteger la confianza, la estabilidad y el crecimiento sostenible de la empresa.


