Jóvenes que construyen futuro: La apuesta de Moctezuma
En el ecosistema empresarial mexicano, pocas industrias tienen tanto potencial de transformación como la construcción. Durante la Cumbre Internacional de Jóvenes Líderes 2026, Moctezuma dejó claro que este sector no solo edifica infraestructura, sino también oportunidades para el talento joven que busca abrirse camino en un mercado laboral cada vez más competitivo y marcado por la innovación tecnológica.
El dato es contundente: más del 30% de la población mexicana tiene entre 15 y 29 años. Este bono demográfico, uno de los más relevantes de América Latina, representa una ventaja estratégica para sectores de alto valor como la construcción, que requieren nuevas ideas, conciencia ambiental y liderazgo responsable.
En su participación, Moctezuma presentó iniciativas alineadas con su Roadmap 2030, enfocadas en responsabilidad social, sostenibilidad y eficiencia operativa. José María Barroso, director general, lo sintetizó con una visión clara: “El futuro de la construcción depende del talento joven. Ellos traen consigo la tecnología, la conciencia ambiental y nuevas formas de liderazgo que necesitamos para enfrentar los retos económicos y climáticos del país.”
La conversación no se quedó en lo técnico. La Cumbre fue un espacio de reflexión sobre el papel de los jóvenes en el desarrollo sostenible y en la redefinición de los modelos de trabajo. Con la proyección de ONU-Hábitat de que para 2050 el 70% de la población mundial vivirá en ciudades, la necesidad de infraestructura resiliente y socialmente responsable se vuelve urgente.
Moctezuma, al vincularse con estudiantes y profesionistas emergentes, busca consolidar un puente entre generaciones: mostrar que la construcción es más que un sector productivo, es un territorio de innovación y de impacto social.
En Stalkeo Empresarial, este caso revela cómo las empresas que apuestan por el talento joven no solo fortalecen su competitividad, sino que también se convierten en actores clave de la transformación económica y cultural del país. La construcción, lejos de ser un oficio del pasado, se perfila como un laboratorio de futuro donde los jóvenes pueden ser protagonistas.


