¿Qué industrias liderarán el crecimiento económico de Latam?
Por Karla Torres
Latinoamérica tiene algo que el mundo necesita. Litio, cobre, alimentos, energía y una posición estratégica frente a mercados como Estados Unidos. A esto se suma el crecimiento de la inteligencia artificial y la digitalización, que están abriendo nuevas oportunidades para empresas que hace algunos años ni siquiera formaban parte de la conversación económica.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señala en su reporte macroeconómico de 2026 que la digitalización, la inteligencia artificial y los minerales críticos pueden convertirse en fuentes importantes de crecimiento para América Latina y el Caribe.
La minería es probablemente el ejemplo más evidente. La demanda de litio, cobre, níquel y otros minerales está creciendo por su importancia para baterías, vehículos eléctricos, redes eléctricas y tecnologías de energía limpia. CEPAL identifica precisamente a los minerales críticos y la transformación digital como sectores que deberían recibir mayor atención dentro de las estrategias de desarrollo productivo de la región.
Pero hay una cuestión que merece más atención: Latinoamérica todavía exporta demasiado de lo que extrae sin transformarlo.
CEPAL encontró que entre 2019 y 2023, 62% de las exportaciones regionales de minerales críticos correspondió a productos sin procesar o con un nivel básico de refinación. El dato muestra el tamaño de la oportunidad, pero también el problema: tener el recurso no significa necesariamente quedarse con la mayor parte del negocio.
La tecnología ofrece otra posibilidad. El crecimiento de la inteligencia artificial está aumentando la necesidad de infraestructura digital, centros de datos, servicios tecnológicos y trabajadores especializados. El BID incluso identifica el desarrollo de centros de datos como una oportunidad para atraer inversión extranjera, generar empleos de mayor valor y fortalecer las capacidades digitales de los países latinoamericanos.
Y mientras la tecnología avanza, la manufactura y la agroindustria siguen teniendo un lugar importante. México, Brasil, Chile, Colombia y otros mercados pueden aprovechar sus ventajas para integrarse a nuevas cadenas de producción y exportación.
El escenario, entonces, no apunta a una sola industria ganadora. Minería, energía, tecnología, manufactura y agroindustria pueden crecer al mismo tiempo, siempre que existan inversión, infraestructura y talento para acompañarlas.
La pregunta importante será qué hacen los países con esas oportunidades.
Porque vender más litio no necesariamente significa desarrollar una industria de baterías. Exportar más alimentos no significa automáticamente producir alimentos con mayor valor agregado. Y atraer empresas tecnológicas no garantiza que se genere innovación local.
El desafío de Latinoamérica para los próximos años será pasar de ser una región que tiene los recursos que el mundo necesita a una que también sea capaz de transformarlos, desarrollar empresas alrededor de ellos y quedarse con una mayor parte del valor.


