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7 septiembre, 2026 by Empresas

¿Por qué las empresas que dejan de invertir en su gente?

Por Óscar Alfonso Ávila, Presidente de PRODESO

Hace algunos años, una persona podía aprender un oficio o una profesión y trabajar de la misma manera durante mucho tiempo. Hoy eso es cada vez menos común. La tecnología cambia, aparecen nuevas herramientas y los clientes esperan un mejor servicio.

Sin embargo, todavía hay empresas que consideran la capacitación como un gasto que puede posponerse cuando las ventas bajan. El problema es que, mientras una organización deja de invertir en su gente, otra está formando equipos capaces de adaptarse más rápido.

La OCDE, en su informe OECD Skills Outlook 2025, advierte que las necesidades de habilidades están evolucionando más rápido que nunca y que invertir en el aprendizaje continuo es clave para mantener la productividad y el crecimiento económico.

La diferencia entre una empresa competitiva y otra que empieza a quedarse atrás muchas veces no está en la tecnología que compra, sino en las personas que saben utilizarla.

Capacitar también es una estrategia de negocio

Cuando se habla de capacitación, muchas personas piensan en cursos obligatorios o certificaciones. Pero aprender también significa mejorar procesos, resolver problemas más rápido y encontrar nuevas formas de hacer las cosas.

Esto cobra todavía más importancia con la llegada de la inteligencia artificial. La OCDE publicó en 2026 que la falta de habilidades es una de las principales barreras para que muchas empresas adopten esta tecnología. Además, destaca que los trabajadores que reciben capacitación por parte de su empresa reportan mejores resultados y un mejor desempeño que quienes no la reciben.

No se trata de convertir a todos los empleados en especialistas en tecnología. Se trata de darles herramientas para responder a un mercado que cambia constantemente.

Las empresas que entienden esto no esperan a que aparezca un problema para comenzar a capacitar. Lo hacen antes, porque saben que el conocimiento también forma parte de su ventaja competitiva.

El verdadero riesgo es quedarse igual

En momentos de incertidumbre, reducir el presupuesto de capacitación puede parecer una decisión lógica. Pero también puede convertirse en un error que se note meses después.

Un equipo que no actualiza sus conocimientos tarda más en adaptarse, comete más errores y encuentra mayores dificultades para incorporar nuevas formas de trabajar.

La propia OCDE señala que muchos empleadores obtienen beneficios importantes cuando invierten en el desarrollo de su personal, ya que una fuerza laboral mejor preparada contribuye a mejorar la productividad y la capacidad de innovación de las empresas.

Al final, la pregunta no es cuánto cuesta capacitar a los empleados. La verdadera pregunta es cuánto puede costarle a una empresa no hacerlo.

Las empresas que seguirán siendo competitivas no serán necesariamente las que tengan más tecnología, sino las que cuenten con personas preparadas para aprovecharla.

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