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30 diciembre, 2025 by Columna

2026: Cambian las reglas de la ciberseguridad en México

Por Nazly Borrero Vásquez / Mtra. en Ciberseguridad.

En México, hablar de ciberseguridad ya no es una conversación reservada para áreas técnicas o grandes corporaciones. A partir de 2026, la Política General de Ciberseguridad para la Administración Pública Federal (APF) redefine prioridades, responsabilidades y capacidades del Estado mexicano frente a los riesgos digitales. Aunque a primera vista parezca un tema exclusivo del sector público, su impacto alcanza de manera directa a las pequeñas y medianas empresas, especialmente a aquellas que proveen servicios, desarrollan tecnología, manejan datos o forman parte de cadenas de valor vinculadas al gobierno.

Para los tomadores de decisión en pymes, esta política no es solo un marco normativo: es una señal clara del rumbo que tomará el país en materia digital, del tipo de talento que será demandado y de los estándares que comenzarán a exigirse de forma progresiva. Comprenderla hoy permite anticiparse, invertir con sentido y posicionar a la empresa como un actor confiable en un entorno cada vez más interconectado y vigilado.

El nuevo escenario: cuando la ciberseguridad deja de ser opcional

La transformación digital del gobierno mexicano ha avanzado de manera sostenida en los últimos años: trámites en línea, interoperabilidad entre dependencias, uso de plataformas compartidas y manejo masivo de datos ciudadanos. Este crecimiento, inevitablemente, ha ampliado la superficie de exposición a incidentes cibernéticos.

La Política General de Ciberseguridad para la APF surge como una respuesta estructurada a esta realidad. Su enfoque no se limita a la protección de sistemas, sino que incorpora gobernanza, procesos, cultura organizacional y desarrollo de capital humano. Para las pymes, este punto es clave: el gobierno ya no solo busca tecnología, busca madurez digital, capacidad operativa y personas preparadas.

¿Por qué debería importarle esto a una pyme?

Muchas pymes mexicanas interactúan con el gobierno de formas que a veces pasan desapercibidas:

  • Proveen servicios de TI, consultoría, telecomunicaciones o soporte técnico.
  • Desarrollan software o soluciones digitales que se integran a plataformas públicas.
  • Manejan información sensible como parte de contratos, licitaciones o proyectos.
  • Forman parte de cadenas de suministro donde un incidente puede escalar rápidamente.

Con la nueva política, el Estado establece expectativas más claras sobre gestión de riesgos, protección de datos, respuesta a incidentes y competencias del personal. En la práctica, esto se traduce en requisitos más definidos para proveedores y aliados tecnológicos.

Pros relevantes de la política desde la perspectiva de las pymes

Uno de los mayores aportes de esta política es que ordena el terreno. Durante años, muchas empresas navegaron en un entorno donde los criterios de ciberseguridad variaban entre dependencias. Ahora, se avanza hacia lineamientos homogéneos que facilitan la planeación.

Entre los beneficios más relevantes destacan:

  1. Mayor claridad en expectativas y estándares

La política establece bases comunes para la gestión de la seguridad digital en la APF. Para las pymes, esto reduce la incertidumbre al momento de preparar propuestas, diseñar servicios o capacitar personal.

  1. Impulso a la profesionalización del mercado

Al elevar el nivel de exigencia, se abre espacio para empresas que apuesten por calidad, procesos y talento. La improvisación pierde terreno frente a la preparación.

  1. Demanda creciente de talento especializado

La política reconoce explícitamente la importancia del capital humano. Esto genera oportunidades para pymes dedicadas a capacitación, servicios gestionados, auditorías, análisis de riesgos y acompañamiento técnico.

  1. Ecosistema más colaborativo

Se fomenta la coordinación entre dependencias, academia y sector privado. Las pymes con capacidad de adaptación y visión de largo plazo pueden integrarse a estos esquemas de colaboración. 

Los pasos importantes para iniciar en 2026: lo que una pyme debe hacer desde ahora

Esperar a que los requisitos se vuelvan obligatorios puede resultar costoso. El 2026 debe verse como un punto de arranque estratégico, no como una fecha límite. Estos son algunos pasos clave para las pymes que desean alinearse con el nuevo contexto:

  1. Diagnóstico interno honesto

Antes de pensar en certificaciones o herramientas, es necesario entender el punto de partida. ¿Cómo se protegen hoy los sistemas? ¿Quién toma decisiones en caso de un incidente? ¿Existen políticas internas claras? Este ejercicio permite priorizar inversiones.

  1. Incorporar la ciberseguridad a la estrategia del negocio

La seguridad digital no debe verse como un gasto aislado, sino como un habilitador de confianza. Integrarla en la planeación estratégica facilita su adopción y su sostenibilidad en el tiempo.

  1. Fortalecer procesos, no solo tecnología

La política pone énfasis en procedimientos, roles y responsabilidades. Documentar procesos, establecer controles y definir flujos de actuación es tan importante como adquirir software especializado.

  1. Preparar al equipo humano

No se trata únicamente de contratar especialistas. Capacitar al personal existente, sensibilizar a áreas administrativas y desarrollar perfiles híbridos puede marcar una diferencia real en la operación diaria.

  1. Evaluar alianzas estratégicas

Muchas pymes no necesitan hacerlo todo solas. Asociarse con otras empresas, consultores o instituciones académicas permite cubrir brechas de conocimiento y responder mejor a proyectos complejos.

El capital humano: el verdadero eje de la política

Uno de los elementos más relevantes de la Política General de Ciberseguridad para la APF es su énfasis en las personas. El documento reconoce que la tecnología, por sí sola, no es suficiente. Se requiere personal capacitado, con roles definidos y con una comprensión clara de los riesgos digitales.

Para las pymes, este enfoque tiene varias implicaciones:

  • Nuevos perfiles laborales: analistas de riesgos, gestores de seguridad de la información, responsables de continuidad operativa, entre otros.
  • Valor del conocimiento contextual: no solo se busca dominio técnico, sino comprensión del entorno regulatorio, organizacional y social.
  • Formación continua: la actualización constante deja de ser opcional y se convierte en parte del valor que una empresa ofrece.

Invertir en capital humano no solo mejora la capacidad de cumplir con expectativas gubernamentales, también fortalece la resiliencia del negocio frente a incidentes que pueden afectar su reputación y operación.

Retos reales que las pymes deben considerar

Adoptar este nuevo enfoque no está exento de desafíos. Entre los más comunes se encuentran:

  • Limitaciones presupuestales, que obligan a priorizar con inteligencia.
  • Escasez de talento especializado, especialmente fuera de grandes centros urbanos.
  • Resistencia al cambio, tanto a nivel directivo como operativo.

Reconocer estos retos permite abordarlos con realismo. La política no exige perfección inmediata, pero sí compromiso progresivo y evidencias de avance.

Más allá del cumplimiento: una oportunidad de diferenciación

Las pymes que comprendan el espíritu de la Política General de Ciberseguridad para la APF pueden ir más allá del simple cumplimiento. Pueden convertir la seguridad digital en un elemento de diferenciación, en una carta de presentación ante clientes públicos y privados.

En un entorno donde la confianza es un activo cada vez más valioso, demostrar que la empresa entiende los riesgos, protege la información y cuida a sus usuarios puede abrir puertas que antes parecían reservadas solo para grandes corporativos.

Un llamado a la acción para tomadores de decisión

El 2026 marca un antes y un después en la forma en que el Estado mexicano aborda la ciberseguridad. Para las pymes, este cambio no debe verse con temor, sino con visión. La política envía un mensaje claro: el futuro digital del país se construye con procesos sólidos, personas preparadas y empresas comprometidas.

Quienes tomen decisiones hoy sobre inversión, capacitación y estrategia estarán mejor posicionados para participar en ese futuro. La ciberseguridad ya no es un tema técnico aislado; es una conversación de negocio, de confianza y de permanencia en el mercado.

Entenderla, adoptarla y hacerla parte de la cultura empresarial puede ser uno de los movimientos más inteligentes que una pyme mexicana realice en los próximos años.

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