Cómo las empresas de Latam están creciendo en otros países sin abrir oficinas
Por Renata Alves
Una marca mexicana puede vender en Colombia desde su página web. Una empresa colombiana puede ofrecer servicios a clientes en Estados Unidos sin abrir una oficina allá. La tecnología ha reducido algunas de las barreras que antes hacían difícil cruzar fronteras.
El comercio digital ha ayudado especialmente a pequeñas empresas, porque permite probar un mercado antes de invertir grandes cantidades de dinero en infraestructura.
La expansión internacional ya no depende únicamente del tamaño de una compañía.
Primero vender, después instalarse
La posibilidad de probar un mercado digitalmente también cambia la manera de tomar decisiones. Una empresa puede analizar qué productos funcionan, conocer a sus clientes y medir la demanda antes de decidir si necesita una operación física.
La OCDE señala en su perspectiva económica para América Latina de 2025 que la región necesita fortalecer la transformación productiva mediante tecnología, infraestructura y desarrollo de capacidades para aprovechar mejor las oportunidades internacionales.
La digitalización puede ser una de esas puertas de entrada.
Vender en otro país no significa que todo sea sencillo. Existen diferencias culturales, impuestos, regulaciones, métodos de pago y competidores locales que una empresa debe conocer.
Pero la posibilidad de comenzar con una operación pequeña reduce parte del riesgo.
La internacionalización ya no siempre empieza con un edificio en otro país. En muchos casos, empieza con una venta que demuestra que hay un mercado esperando al otro lado de la pantalla.


