¿Cómo los negocios se preparan para operar en tiempos de incertidumbre?
Por Elena Bravo
Durante mucho tiempo, la planeación empresarial se concentró en crecer: vender más, abrir mercados y aumentar la participación. Ahora también existe otra preocupación: qué pasa si las condiciones cambian de repente.
La OCDE, en su Latin American Economic Outlook 2025, señala que América Latina necesita avanzar hacia estructuras productivas más resistentes y basadas en conocimiento, con especial atención en capacidades, infraestructura y adopción tecnológica.
Para las empresas, esto significa prepararse para escenarios que no necesariamente aparecen en el presupuesto anual.
Tener un plan B ya no parece exagerado
Una empresa puede depender de un solo proveedor, de una ruta de transporte o incluso de una plataforma tecnológica. Mientras todo funciona, esa dependencia no parece un problema. La dificultad aparece cuando algo se interrumpe.
Por eso algunas organizaciones están diversificando proveedores, almacenando información en distintos sistemas y creando planes para continuar operaciones durante una emergencia.
La resiliencia no significa evitar todos los problemas. Significa tener capacidad para recuperarse cuando llegan.
En mercados inciertos, dos empresas pueden recibir el mismo golpe y reaccionar de manera completamente distinta. Una puede detenerse durante semanas; la otra puede continuar operando.
La resiliencia empresarial no consiste en adivinar cuál será la próxima crisis, sino en conseguir que la empresa pueda seguir funcionando cuando nadie sabe exactamente qué viene.


