Congrega el Tec expertos para analizar cómo construir cadenas de suministro más competitivas
Por Redacción Stalkeo Empresarial
La conversación sobre el futuro industrial de Norteamérica suele girar alrededor del nearshoring, las nuevas inversiones y la expansión de la capacidad manufacturera. Sin embargo, para los especialistas reunidos en el foro From Resilience to New Opportunities: Building the North American Supply Chain of the Future, el verdadero desafío va mucho más allá de atraer plantas o aumentar la producción: consiste en construir capacidades tecnológicas capaces de hacer más competitiva, adaptable y resiliente a toda la región.
El encuentro, celebrado en el Campus Monterrey del Tecnológico de Monterrey, reunió a investigadores, líderes empresariales y expertos internacionales para discutir uno de los temas más estratégicos para la economía regional: cómo transformar el conocimiento científico y la innovación en ventajas concretas para las cadenas de suministro de México, Estados Unidos y Canadá.
El contexto no es menor. Las tensiones geopolíticas, las interrupciones logísticas observadas en años recientes, la aceleración tecnológica y la reconfiguración de las cadenas globales han obligado a las empresas a replantear la manera en que diseñan y gestionan sus operaciones. En este escenario, la resiliencia ya no se entiende únicamente como la capacidad de resistir una crisis, sino como la habilidad para anticiparla, adaptarse y responder con rapidez.
Uno de los momentos relevantes del foro fue la primera reunión realizada en México entre la National Academy of Engineering de Estados Unidos, la Academia de Ingeniería México y el Tecnológico de Monterrey. Durante el panel Engineering the Future of North American Competitiveness, sus representantes coincidieron en que la competitividad regional dependerá, cada vez más, de la capacidad para generar conocimiento, desarrollar tecnología y formar talento especializado.
Para México, la discusión plantea una oportunidad estratégica. El país ha consolidado su posición como plataforma manufacturera de Norteamérica, pero el siguiente paso consiste en participar en actividades de mayor valor agregado, particularmente aquellas relacionadas con diseño, investigación, desarrollo tecnológico e innovación.
En palabras de David Garza, presidente del Grupo Educativo Tecnológico de Monterrey, el desafío es evolucionar de una cadena de valor enfocada principalmente en la fabricación hacia otra capaz de impulsar la creación de productos, soluciones y tecnologías propias. Sectores como el de semiconductores muestran señales alentadoras, aunque todavía existe una amplia oportunidad para fortalecer las capacidades nacionales en diseño e innovación.
La presidenta de la National Academy of Engineering, Tsu-Jae Liu, apuntó que México cuenta con el talento necesario para desempeñar un papel más relevante en el desarrollo de nuevas tecnologías. Desde su perspectiva, la clave estará en fortalecer la colaboración entre academia e industria para asegurar que la formación de ingenieros responda a las necesidades de una economía cada vez más intensiva en conocimiento.
La tecnología como ventaja competitiva
Más allá de los diagnósticos, el foro centró buena parte de su discusión en las herramientas que ya están transformando las cadenas de suministro.
La IA, los gemelos digitales, la analítica predictiva y los sistemas avanzados de automatización aparecen como instrumentos cada vez más relevantes para anticipar riesgos, optimizar inventarios, mejorar la visibilidad de las operaciones y elevar la capacidad de respuesta ante interrupciones.
A estas tecnologías se suman avances en robótica, internet de las cosas, logística autónoma y manufactura inteligente, cuya adopción está modificando la manera en que las organizaciones gestionan procesos productivos complejos y distribuidos a lo largo de varios países.
Sin embargo, los especialistas coincidieron en que el valor de estas herramientas no radica únicamente en su incorporación tecnológica. El verdadero reto consiste en utilizarlas para tomar mejores decisiones.
Por ello, otro de los ejes centrales del encuentro fue la optimización e ingeniería de sistemas, disciplinas que permiten diseñar redes productivas más eficientes, asignar recursos de manera estratégica y responder a escenarios marcados por la incertidumbre. En una región tan integrada como Norteamérica, donde una decisión puede afectar simultáneamente a proveedores, centros de distribución y plantas instaladas en diferentes países, esta capacidad adquiere una relevancia crítica.
La pregunta que quedó sobre la mesa resume el espíritu del encuentro: ¿Cómo convertir la ingeniería, la investigación aplicada y las tecnologías emergentes en decisiones que permitan construir cadenas de suministro más resilientes, sostenibles y competitivas?
La respuesta, según las discusiones celebradas en el Tec de Monterrey, podría definir buena parte del futuro industrial de Norteamérica.


