GS1 México: Cuatro décadas de eficiencia y datos en el comercio
Por Uriel Naum Ávila
Pocas innovaciones han marcado tanto la vida cotidiana y la operación empresarial como el código de barras. Su impacto no se mide en discursos, sino en millones de transacciones que ocurren cada día. En México, GS1 México cumple 40 años de haberlo introducido y con ello de haber transformado la manera en que se gestionan inventarios, se cobran productos y se comparte información comercial.
Lo que comenzó en 1986 con la Asociación Mexicana del Código de Producto (AMECOP), impulsada por 18 empresas lideradas por Henry Davis de Grupo Aurrerá, se convirtió en un lenguaje universal para el comercio formal. Cuatro décadas después, el bip que se escucha en cada caja registradora es más que un sonido: es el símbolo de eficiencia, productividad y confianza.
Hoy, más de 34,000 compañías utilizan este sistema en el país, y el 98% de los productos del retail nacional lo llevan impreso. “El estándar GS1 permitió construir un lenguaje común y sentó las bases de la trazabilidad y la colaboración empresarial”, afirma Jorge Garcés Domínguez, presidente de GS1 México. Los datos globales bocetan su dimensión: más de 10,000 millones de escaneos diarios en el mundo, equivalentes a 416 millones por hora.
El aniversario no solo invita a mirar hacia atrás. GS1 México impulsa la transición hacia códigos bidimensionales (QR y DataMatrix), capaces de almacenar más información y adaptarse al comercio electrónico y omnicanal. La llamada “Iniciativa Amanecer” prevé que, a partir de 2028, esta tecnología se adopte masivamente en puntos de venta. En México, Cerveza Charro y varias MiPyMEs ya participan en programas piloto, anticipando un futuro donde cada escaneo será también una ventana a datos enriquecidos: trazabilidad, información nutricional, autenticidad y hasta experiencias digitales para el consumidor.
Para Juan Carlos Molina, director general de GS1 México, el reto es que “el bip que cambió la historia del comercio siga evolucionando ahora con más datos, más trazabilidad y más inteligencia para un mercado hiperconectado”.
La historia de GS1 México es también la historia de cómo la estandarización se convirtió en ventaja competitiva. En un entorno donde la velocidad, la transparencia y la confianza son esenciales, la organización reafirma su papel como facilitador de un ecosistema empresarial más ágil y conectado. Su legado no es solo tecnológico: es cultural, porque ha enseñado a las empresas mexicanas que la colaboración y los estándares compartidos son la base de un comercio más justo, eficiente y global.


