Activar “Open to Work” también tiene riesgos

Activar “Open to Work” también tiene riesgos
Voy a iniciar esto desde un lugar muy personal. Buscar trabajo no es fácil y menos cuando buscas una posición de alto valor, de nivel directivo o estratégico, en un mercado que puede ser lento, opaco y, muchas veces, frustrante, más cuando tienes más de 50 años.
Pasan días, semanas, meses y las conversaciones no avanzan. Aunque uno siente que hace todo bien las cosas no se mueven al ritmo que uno necesita. Yo, por supuesto, no estoy exento de eso. Como muchos en LinkedIn, recientemente activé la opción de “Open to Work” para dar mayor visibilidad a mi perfil y, en cuestión de minutos empecé a notar algo que me parece importante compartir: cuando activas “Open to Work”, no solo te vuelves visible para oportunidades, también te vuelves visible para supuestos reclutadores, con procesos poco claros y dinámicas que pueden poner en riesgo tu tiempo, tu información y hasta tu dignidad profesional.
Por eso quiero hablar de este tema. No desde la paranoia, ni la queja, sino desde la precaución porque detrás de cada perfil que activa “Open to Work”, no solo hay un candidato disponible, hay una persona atravesando presión, incertidumbre, desgaste emocional, necesidad financiera o urgencia real por volver a colocarse.
Es ahí donde aparece un riesgo del que casi no se habla: la vulnerabilidad profesional. No todo proceso dudoso es fraude, pero sí puede ser una mala práctica.
Hoy me tocó vivir una interacción con un “reclutador” que comenzó aparentemente normal, pero conforme avanzó empezó a prender focos amarillos: pasos poco claros, explicaciones excesivamente técnicas, terceros “especialistas” en medio del proceso, lenguaje diseñado para sonar formal y una sensación cada vez más evidente de que algo no terminaba de cuadrar.
En ese momento entendí algo importante: en la búsqueda de empleo existe un riesgo a tu reputación, uno digital y otro de manipulación, porque cuando alguien necesita una oportunidad es más fácil que ciertas cosas se normalicen. Cosas que en otro contexto, probablemente rechazaríamos de inmediato.
Lo más delicado es que no siempre es una estafa evidente. A veces es algo más sutil y no se trata de un fraude descarado. También puede ser un proceso en el que simplemente te hacen perder tiempo, te desvían de oportunidades reales, te piden confianza antes de darte certeza o intentan aprovecharse de tu momento de vulnerabilidad profesional.
Eso es muy grave porque buscar trabajo ya es suficientemente complejo como para, además, tener que navegar procesos opacos o interlocutores difíciles de verificar.
Algunas señales de alerta que no deberíamos ignorar
1) Cuando no queda claro quién te está contactando realmente. Si no puedes verificar con claridad: la empresa, la vacante, el correo, el rol de la persona, y el siguiente paso concreto, hay que detenerse y observar mejor.
2) Cuando el proceso empieza a llenarse de terceros. Si de pronto aparecen “especialistas”, intermediarios, consultores externos, o pasos laterales sin sentido, conviene preguntar más antes de avanzar.
3) Cuando el lenguaje suena más a venta que a reclutamiento. Hay procesos que se visten de formalidad usando: siglas, estándares, tecnicismos, o supuestos protocolos que parecen diseñados para impresionar o confundir, no para dar claridad.
4) Cuando te piden bajar la guardia antes de darte certeza. Un proceso serio puede pedirte tiempo, preparación o ajustes, pero no debería pedirte fe ciega, confianza sin referentes, ni aceptación automática de cosas que no te hacen sentido.
“Open to Work” no debería significar “Open to Anything”. Creo que esa es la reflexión de fondo porque buscar trabajo exige apertura, paciencia, disciplina, humildad y resiliencia, pero no debería exigir perder criterio.
En un mercado laboral como el actual, una parte importante de la búsqueda no solo consiste en vender bien tu experiencia, también consiste en saber distinguir entre una oportunidad real, un proceso mal diseñado y una dinámica que no merece tu tiempo.
Quise compartir esto porque sé que no soy el único en esta situación y también porque sigo trabajando en un proyecto que me importa mucho: escuchar, documentar y visibilizar historias de personas que están buscando empleo o reinventándose profesionalmente después de los 50 años.
Ese proyecto me ha llevado ha escuchar historias muy valiosas, pero también a confirmar algo incómodo: muchas personas en búsqueda laboral están enfrentando no solo rechazo o silencio, sino también procesos confusos, poco serios o francamente cuestionables.
Por eso quise compartir esta experiencia, no para alimentar el miedo, sino para abrir la conversación, poner atención y ayudarnos entre todos a navegar mejor esta etapa.
Si tienes más de 50 años y estás viviendo algo parecido: una historia de éxito, una reinvención profesional, o simplemente una experiencia honesta sobre lo que estás enfrentando en tu búsqueda, me va a dar mucho gusto escucharte porque estas historias también merecen espacio, visibilidad y conversación.
Hoy más que nunca, buscar trabajo también implica proteger tu tiempo, información, reputación y tu criterio. Eso también forma parte de saber moverse en el mercado.
¿Les ha pasado algo parecido desde que activaron “Open to Work” o durante un proceso de reclutamiento? ¿qué señales consideran hoy verdaderos focos rojos?
Marco Núñez Yurén cuenta con una Maestría en Comunicación Corporativa y Relaciones Públicas, y una Licenciatura en Periodismo de la Universidad de Nueva York, lo que suma más de 25 años de experiencia como periodista. dirección de relaciones públicas, marketing y posicionamiento de negocios en el sector público y privado.

